Ya que ayer salí a correr decidí que hoy era un buen día para salir a rodar, como voy solo, me alisté con calma, le metí algo de aire a las llantas (necesito una buena bomba), y monté el corcel, o sea me trepé a la bicla.
No tenía una ruta definida, pero me daba curiosidad conocer un nuevo andador en la carretera a Motul que llega hasta Conkal, y de ahí bien puedo tomar la carretera a Chicxulub que hemos usado varias veces para rodar.
Vaya error, todo iba bien, si a caso el problema de la velocidad, siempre la salida es lenta pues salgo desde ala casa, pero al llegar a la carretera a Motul descubro el dichoso andador, es un camino de grava suelta petrolizada pero no me podía pasar a la carretera porque estaba en sentido contrario así que estuve esos pocos kilómetros cuidando mis llantitas (bueno, las de la bici).
Ya sobre la carretera a Chicxulub le metí chancla al acelerador (la verdad solo aumente como unos 5 km/hr) procurando mantener una velocidad crucero decente, pero el viento sentía que no ayudaba mucho, así que mejor controlé mi ímpetu y me esforzaba pero moderadamente, además se supone que hago bici para descansar de la corrida, no para cansarme de la rodada.
Venía calculando los kilómetros de la carretera contra mis kilómetros recorridos, para programarme mentalmente dónde regresar, originalmente iba a salir por 30k pero aprovechando que ya estaba en carretera me animé por 40, pasé a unas corredoras y me crucé con unos ciclistas de "montaña" (brecheros) y ya cerca de mi retorno saludé con un chiflido a otro solitario ciclista.
Marcando los 20 km poco después de la entrada a Chicxulub pueblo retorné, al bajar la velocidad para la vuelta aproveché para tomar líquido de mi ánfora.
Ahora sí vamos a volver, y como publiqué hace poco en mi muro de Facebook:
"En la bici como en la Vida. Si vas y vuelves, A todo viendo en contra le corresponde un viento a favor".
Pues ¿Saben? ES MENTIRA!!!!! Creo que hay días o momentos o etapas en las que vas a tener que ir contra el viento siempre, pero igual a base de esfuerzo ¡TIENES QUE LLEGAR!, no sé si estaba cruzado el aire, o tal ves estaba un poco cansado, pero en verdad no sentía diferencia así que me seguí esforzando para mantener la cadencia.
Retornando veo cruzar una parvada de cuatro "Yuyas" aves muy comunes de nuestra región, lo correcto es mantener la vista sobre el asfalto para evitar accidentes, sobre todo a estas "altas velocidades", bueno la verdad podría aprovechar para disfrutar un poco más el paseo; de repente otro par, y luego tres más, en poco más de 5km conté 12 aves de esta especie, luego me maravillé al ver un precioso cardenal, tenía años que no veía uno en su hábitat natural, y ¡otro más!, ¿que he estado haciendo cuando salgo a rodar?, esto es una maravilla, creo que heredé de mi madre el gusto por las aves, cuando me daba cuenta que había reducido el ritmo me paraba sobre la bici y le volvía a poner enjundia, después una codorniz volaba un poco trabajosa para cambiar de una rama a otra, creo que ni había visto una fuera del zoológico.
Conforme me fui acercando a la civilización fueron desapareciendo las especies exóticas y volvieron los piches y las tortolitas, espero que la civilización no se siga acercando a las aves ya que las aves no se van a acercar a nosotros.
La curva final de la carretera y los últimos 3 km traen un viento para hacer rendirse a Miguel Indurain o Alberto Contador, ok exageré, bueno ya falta poco así que a darle, luego tomo la carretera Motul-Mérida en donde normalmente el aire sopla a mis espaldas, ahí aproveché mejorar un poco y los últimos 3 km los hago en la ciudad rumbo a casa con un piñón grande para ir aflojando las piernas, al fin a 200 metros de casa marco los 40km y detengo mi crono, me tomo una selfie y bajo a la casa desmontando sobre la marcha, creo que ya domino esa técnica, para no bajar como de caballo en alguna próxima oportunidad de participar en un duatlón (aún tengo la cicatriz de la primera vez que lo intenté).
Fue un buen domingo para rodar, y lo disfruté en mi soledad y la naturaleza, ojalá nos tomáramos más tiempo para apreciar todo lo que la naturaleza nos ofrece y valorarlo y cuidarlo más.
Entro a casa y cuelgo la bici.
Nos vemos
DPM.

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